11 de septiembre de 2025

JUR0 QUE ME EMPUTECÍ POR CULPA DE MI MARIDO 1.

Lo que voy a relatarles, aún hoy me parece imposible... Pero,10 años después, lo sigo viviendo. 

Tenía 19 años, hacía seis meses que me había casado, luego de 5 años de noviazgo.

A una cuadra de nuestro apartamento, había un bar, y como en todos los bares, afuera se reunía una barra de vagos a tomar cerveza. (en este caso eran 8 o 9, 2 o 3 pardos y 4 o 5 negros... todos unos mugrientos).

-Disculpen mi lenguaje, pero en ese tiempo aún era una chica fina y delicada...

Casi todos los días, compraba allí los cigarrillos para mi marido.

Y por supuesto, cada vez que me veían, no les quedaba cosa por decirme. Una noche, luego de comprar cigarrillos, salí rumbo a mi casa... y al pasar  frente a ellos, uno dijo...

-¡¡¡Qué pedazo de ojete tenés guacha!!!...

Es cierto que yo, apurada y distraída no me había cambiado los escandalosos shorts que había lúcido durante la tarde para mi esposo. Pero, eso en definitiva, no autorizaba a esos negros sucios a decirme las porquerías que me decían. 


-¡¡¡Mirá eso!!!... Mirá cómo el short le parte al medio el ojete...

 Los ignoré, y seguí caminando, pero oí que uno decía… 

-Esta mina, después que yo le parta el culo a vergazos, van a ver lo putita que se va a poner…

Me giré y pude ver cuál de ellos había sido. Tendría que haberlo adivinado, exactamente el peor de la barrita, un negro de más de 2 metros, siempre desprolijo y con barba de dos o tres días... 

No me equivoco si les digo que era el líder de la pandilla, y que además era un delincuente que ya había estado preso...  

Crucé la calle y entré en la zona más oscura de mi trayecto, esos 40 metros restantes hasta mi entrada, eran una boca de lobo...


De pronto escuché la voz del negro, había venido detrás de mí...

y empezó a decirme las groserías y ordinarieces más sucias que nunca había escuchado.

-Tengo la verga dura putita, me enloquecés moviendo el ojete de esa manera...

-Parecés una puta callejera buscando pija...

-Y... La vas a terminar encontrando...

Yo caminaba como si no lo oyera...

-De pronto diciéndome... -Hasta mañana putita culona... Se despidió descaradamente...

Nunca había sido tratada tan vulgarmente, pero el negro al tratarme como a una cualquiera, y decirme tantas groserías y ordinarieces...

Aunque me joda decirlo, me dejó excitada...

Por suerte mi marido estaba dormido y no se despertó...

Pues si me tocaba hubiera notado que estaba empapada...

Aprovecho esta pausa para hacerles unos comentarios, en los 5 años de noviazgo. 

Nosotros nunca tuvimos relaciones sexuales, pues mi esposo entendía que yo debía llegar virgen al casamiento... 

Lo acepté porque era su religión, su creencia... 

Algunas veces, cuando habíamos estado un rato solos chuponeando y de manoseo... Cuando él se iba, yo quedaba bastante excitada, pero me las arreglaba haciéndome tremendas pajas, sacándome la leche a fuerza de pepinos o bananas, enseguida me picó la lujuria y pensé ahora voy a tener que usar berenjenas...  

Mientras me desfilaban las imágenes por la cabeza. 

      






Con el tema de su religión, yo nunca le había visto la pija, y la noche de casados, cuando llegó el momento esperado, la verdad es que me lleve una fea sorpresa, porque tenía una cosa chiquitita, era como mi dedo índice...  

Yo no conocía otra y creí que con eso me iba a bastar...

Pero lo que nunca pensé fue que, luego de la primer semana mi marido empezara a dejar pasar cada vez más días entre una noche de sexo y la otra... 

Era muy cariñoso, pero la verdad es, que aunque fuera tan chiquita, después de haberla probado quería más y tantos días entre una y otra me hacían pasar muchas ganas...

Dos días después, José, mi marido, viajó por trabajo, a un pueblito a 200 km de la capital, dejándome sola por 10 días...

Cerca de las 10 de la noche, recordé que José me había dejado un dinero para que se lo llevara a don Pedro, el dueño del bar, no sé por qué motivo... ni me importa...

Me apresuré para llegar antes de que don Pedro cerrara, y crucé a llevárselo...

Al entrar pasé entre la barra de vagos, le di el dinero a don Pedro y despidiéndome de él, salí del boliche rumbo a mi casa...

Al entrar en la boca de lobo que eran los 40 metros más oscuros de mi trayecto. De nuevo, escuché la voz del negro...

–¡¡¡Sí Pendeja!!!... –¡¡¡Seguí caminando así... pendeja Puta, que voy a hacerme una paja mirándote bambolear ese tremendo culo que tenés!!!...

Me volví para ver si el negro era capaz de pajearse en plena calle... ¡¡¡y sí!!!...

¡¡¡El negro había sacado una bruta garcha y caminaba detrás de mí pajeándose en plena calle!!!... 

Nunca creí que existieran pijas de ese tamaño, pensaba que eran exageraciones de los videos porno...
Aquella situación, y sobre todo el pedazo de verga que tenía el negro degenerado, hicieron que mis pezones se hincharan y pararan duros de calentura... 

Así que, sin pensarlo mucho... Con mi pepa ensopada, y los pezones como piedras... Comencé a caminar más lento y mucho más provocativa que antes,  el negro degenerado lo notó y me dijo...

-¡¡¡Qué divina que estás guachita!!!...

-En estos 10 días que tu maridito no está...

-Te vas a volver Mi Putita...

-Te voy a tener ensartada de la mañana a la noche...

-Y cuando yo no tenga ganas, te voy a hacer garchar por mis amigos o te saco a la calle a garchar por plata...

Las cosas que me decía y sobre todo aquella enorme verga, que no se iba de mi cabeza... 
Me tenían con una calentura como nunca antes...  

Seguí la marcha, pero a esa altura ya era consciente de cómo iba a terminar aquello...

Por primera vez me iba a garchar otro hombre, mi marido había sido hasta ahora, el primero y único en mi vida...

El negro caminaba tan cerca de mí que sentía su aliento en mi nuca, de pronto sus manos tomaron mi cintura, me atrajo hacia él y me apoyó en la cola su enorme pedazo de carne dura y caliente... 

-Como un reflejo condicionado, empecé a levantar la cola... 

El negro, sobándome el culo con su guasca, me dijo…

–Mirála putita…  -¿La querés, verdad?...

Sintiendo aquel pijón refregándose en mi cola…

No me aguanté y de nuevo lo miré... 

¡¡¡Dios... Mío!!!... ¡¡¡Qué tremenda pija... nunca lo hubiera creído!!!...

-Dale, hacéme una paja... dijo…

–Estás loco– respondí...

-Dale, no seas mala... aquí está oscuro... hacéme una paja... Me insistió...

Viendo que realmente pretendía que lo pajeara en la calle...

Recaliente y a esa altura totalmente emputecida... le dije…

-Pará... Negro hijo de puta, para que correr riesgos en la calle, si yo estoy sola en el apartamento...


Espero que Uds. me entiendan, con la tremenda calentura que tenía en esos momentos, manoseada por todos lados por el negro y teniendo en mi mano aquel socotroco de verga negra, gorda, larga, caliente y palpitante... 

Cómo pensar en las posibles consecuencias...

Y así ocurrió, en definitiva, lo que todos ya habrán adivinado.

Subí con el negro a mi apartamento...  

En esos momentos serían las 10 y 30 de la noche... 

En el ascensor entró a chuponearme, traté de que no lo hiciera por miedo a los vecinos, pero no lo logré. 

Cuando llegamos a mi piso ya me llevaba con las tetas de afuera y recaliente...


Apenas entramos, me preguntó dónde estaba el dormitorio se lo señalé y prácticamente me arrastró.

Al entrar me empezó a sacar la ropa, cuando estuve en bolas, me tiré en la cama, y me pidió... 

-Ponete en cuatro patas Putita que voy a romperte ese culo divino...

Me montó por detrás, me escupió el ano y me apoyó en la cola  la cabeza de su verga dura y caliente... 

Yo, con un reflejo condicionado, levanté la cola... 

-Pero había algo que  el negro no sabía, mi cola era virgen... mi marido nunca me la había pedido y yo menos ofrecido...

-Mi amor! Tenes el culo bien cerradito-

-¡¡¡No por favor... por la cola no, no seas malo... nunca lo he hecho por ahí... por favor!!!

El negro me preguntó... 

-¿El pelotudo de tu marido no te come el culo?...

-No...nunca me pidió la cola...- respondí ,

-¿Tenés el mejor culo de la ciudad y tu marido no te lo coge? -

 -¡¡¡No nunca me lo ha hecho por atrás!!! 

-¡¡¡Que pedazo de boludo!!!...   

-¿Así que tenés el ojete virgen?... 

-Siii...  respondí casi susurrando... Soy virgen de la cola...

Fue escucharme decir eso y enseguida  se arrodilló frente a mí, me hizo abrir bien las piernas y me empezó a chupar la concha... 

También me dió vergüenza decirle que eso tampoco me lo hacia mi marido...

El negro estaba dándome duro, su larga, gruesa y áspera lengua golpeaba con fuerza en mi clítoris y en algunos momentos me lo succionaba tan fuerte que me parecía que iba a enloquecer. Mientras tanto sus dedos empezaron a jugar con mi cuerpo y de a poco, me los hacía sentir pasando por mi culo. 

Todas aquellas sensaciones eran totalmente nuevas para mí,  nunca me habían chupado la concha de esa manera, o mejor dicho, nunca me la habían chupado. 

Me sentía en manos de un hombre, de una manera tan primitiva, tan animal, que por primera vez en mi vida estaba totalmente entregada a un macho y el beneficiado era el negro... 

No pasó mucho cuando, con mis piernas temblando y la espalda cimbrada, tuve un enorme orgasmo, nunca antes sentido...

Viendo atónita un sorprendente chorro salir de mí pepita...

Después de mi loquísima acabada, creo no haberme desmayado, pero sí perdí el sentido de todo.

No sé cuanto tiempo habrá pasado, de pronto reaccione y Arnoldo conmigo en los brazos estaba haciéndome girar en la cama...

Ponete en cuatro me dijo abrí las nalgas.
Yo lo hice y el me ensartó la concha, con aquel descomunal pedazo de pija y entró a darme unos brutales guascazos...  

No podía creerlo, aquel tremendo cipote me había entrado fácilmente...

A la vez que cada ensartada del negro me hacía soltar bufidos, como si fuera una yegua, seguía largando leche...  

Sentía que la concha se daba vuelta por el grosor de aquella verga.

De nuevo me cambió de pose y me hizo sentar arriba de aquella vez. El negro era como una máquina cogiéndome.

Después de sacarme no sé cuántos polvos imponentes.

El negro se tomó un descanso.

Rato después con el negro en bolas en mi cama de matrimonio... 

Yo, también en bolas... Le acariciaba el pijón y (confieso)... 

Hacía comparaciones... Solo ahí me acordaba de mi pobre marido... cuando comparaba...

Eran 11 o 12 cm contra 28 o 29... De grosor ni hablar...

Y además... ¡¡¡Qué macho!!!... 

Me había echado 5 o 6 polvos... Y me había sacado otros tantos... 

Pensar, cuantas veces, le fingía los orgasmos a mi marido, para que no se sintiera mal...

Nunca había sentido tanto placer, tenía la concha dilatada y hinchada.

En un momento que el negro fue al baño me la agarre, me la abri y ví como todavía me chorreaba leche.

Me sentía una puta y me gustaba, el negro me había mostrado una manera de gozar que yo no conocía... quería seguir cogiendo. 

El negro volvió del baño y evidentemente se me veía la calentura y las ganas de seguir... 

Me preguntó pasaste bien

Yo entregada y absolutamente emputecida.

Le respondí -Qué te parece. 

Entonces el negro me dijo...

-Bueno Putita, si pasaste bien supongo que ahora te vas a animar...

 -¿Animar a que?...

-No te hagas la chota. 
-
Vení al piso y ponete en cuatro patas... Ordeno...

Yo, muerta de miedo obedecí, me bajé de la cama y en el piso me puse en cuatro patas con el culo bien en alto...

El negro me calzó el pulgar en el orto y lo empezó a trabajar para dilatarmelo...

Le pedí que me dejara subir a la cama porque el piso estaba muy frío...

Me subí a la cama y no necesito decirme nada, solita volví a ponerme en cuatro patitas...

Y ahí sí, el negro no espero más y arrancó a darme...

Lejos de tratarme con cuidado,  comenzó a empujar con fuerza, cada vez con más firmeza, tratando de abrirme la cola por primera vez...

-Despacito por favor...

- Le pedí



El negro, desesperado y cada vez más violento, empujó y empujó hasta que sentí un fierro, largo, grueso y caliente, que me llegaba hasta las tripas, después salía casi todo, y volvía a entrar topando en el fondo...

-¡¡¡No tan fuerte no, me duele mucho!!.. Le dije...

-Me estaba rompiendo el culo... 

No satisfecho todavía, me dijo...-A ver sentate, se puso boca arriba, con aquel vergón bien duro apuntando al cielo como el asta de una bandera y yo me le senté arriba...



Era tremenda garcha, sentía como se me abría el ojete, me ardía y me dolía, pero la verdad es que me gustaba.

Y sentada  a caballo en el pijón, largué otro polvo hermoso del orto, y a esa altura ya estaba pidiendo que no parara, quiero más pija, más pija en el orto le decía.

El negro hijo de puta para usarme, me preguntó...

-¿Qué te pasa putita qué es lo que querés?

-Quiero más pija, mucha pija en mi orto, le decía babeando de la calentura.

-¿Como no te dolía mucho!!.. Me preguntó

-Si, pero me gusta... 

-Y me gusta largar leche por el culo...

 Ante esa confesión el negro se aburrió de darme pija por el ojete.

Mientras tuvo fuerza me estuvo dando verga, me garcho tanto rato y enculandome tan fuerte que me sacó sangre del culo.

Pero, también me sacó dos o tres polvos increíbles.

Que no hubiera imaginado que se podrían sentir en el culo. 

Cuando eran las cinco de la mañana, lo sé, pues sentí al camión de la basura... 

El negro volvio a ponerme boca abajo...

Y saltándome encima me  garchaba el orto, no sé si por cuarta o quinta vez.

Y, como desde el principio, sin lástima ninguna.

La diferencia era que ahora yo pedía más pija y más pija.

El negro me llenó el culo de leche, de nuevo y volvió a dormirse...

El hijo de puta, dormía despatarrado y en bolas, en nuestra cama matrimonial...

Donde le había chupado el vergón hasta aburrirme...

Donde le mamé toda la leche que me dio...

Nuestra cama matrimonial, con manchas de sangre que me salieron del culo, cuando me dejé desvirgar el ojete por el negro vergudo.

En fin, nuestra cama matrimonial...

En donde por primera vez...

Me había garchado... ¡¡¡UN MACHO!!!...

Después la sigo y les cuento...

Chauuu

Un Beso

Tatiana... Tati “La Regalada”

(Protagonista de esta historia )

Agradezco sus comentarios y les recuerdo que si es su deseo contactarme mi email es

noeliaguachita@gmail.com

Pero Por Favor no me traten con respeto, Soy una Puta...


JUR0 QUE ME EMPUTECÍ POR CULPA DE MI MARIDO 2

El Martes a las 5 de la tarde el hijo de puta, dormía despatarrado y en bolas, en nuestra cama matrimonial...
Donde yo le había chupado la pija hasta aburrirme...
Donde le mamé toda la leche que me dio...

Nuestra cama matrimonial, manchada con la sangre que me salio del culo, cuando me lo dejé desvirgar por el negro vergudo.

Nuestra cama matrimonial...
Donde por primera vez - Me había garchado... 

¡¡¡UN MACHO!!!...

El negro dormía, y yo sentía cómo me ardía el orto totalmente desjaretado.



Le miraba la garcha y recordaba lo que el negro le había dicho a sus amigos... 
-“van a ver, después que yo le parta el culo a vergazos, lo putita que se va a poner…

-Cuando me pregunté si el negro me estaba emputeciendo.
De inmediato contestó mi cuerpo, él y yo queríamos descubrir ese mundo nuevo, lleno de nuevos placeres y nuevas maneras de gozar.
Me gustaba ser dominada por un buen macho, deseaba ser su Puta, quería salir a putear para el negro...


Totalmente abierta de piernas, me estaba haciendo una paja... Dominada por una tremenda calentura, me sentía totalmente entregada, dispuesta y deseosa de ser usada.
Cada vez, sentía más placer siendo dominada por ese negro pijudo.
Deseaba ser su putita... Me repetía... -Sí estoy decidida... 
-Seré su Puta. -Voy a putear para él.
Quiero que me siga cogiendo como hoy.
Quiero ser su Puta, que me haga salir a putear por guita para él.
Me gusta que me haya emputecido. Que me tenga dominada.
Quiero que me haga garchar por todos sus amigos.
Ni me acordaba de mi marido.
Seguía pajeandome con los dedos y con el bocho.
Me desfilaban las imágenes por la cabeza. 

Me veía garchando con viejos.

Mamando viejos panzones. 

Encamada con minas.

En orgías con cantidad de machos. Pidiendo que me hicieran todo lo que quisieran.

Pero enseguida volvía a pensar en la guasca del negro... eso sí era una pija.



El culo me hacía morisquetas, quería más verga. Y por el culo.

No veía la hora de que me hiciera salir a putear para él.
Ya me veía de puta por la calle.


Quería que me pusiera de puta en un burdel,

Y, mirando la tremenda guasca del negro, terminé la paja que me estaba haciendo largando un polvo brutal.
Recaliente con mis fantasías... 
Pero muy lejos de imaginar que era muchísimo más lo que me esperaba.

A las 11 de la mañana, resolví despertar al negro, que seria Mi Macho... 
El negro abrió los ojos, se desperezó, me miró, se agarró la guasca y me preguntó... 


-¿Ya desayunaste Putita? 

-Hijo de puta 

Qué importaba eso, si yo rabiaba por chupársela de nuevo... Le agarré la garcha, pero el grosor de aquel tripón, hacía que no pudiera envolvérsela toda con una mano, así que lo empuñé con las dos y arranqué a mamar como ternera guacha... 

Casi enseguida sentí como empezaba a hincharse y palpitar aquel morcillón negro... 

El hijo de puta comenzó a preguntarme... 

-Y Putita... ¿Dónde te echo la lechita? 

-Recordé sus enseñanzas.  Sabía  la respuesta que una Putita debía dar, así que me acosté boca arriba y mirándolo a los ojos abrí mi boca aún más... Y le dije…

-¡¡¡Aquí Papito... Echáme toda tu leche aquí!!!... 

Esa noche, había conocido por primera vez, el sabor de la leche de pija... (Mi marido ni siquiera me hacía chupársela... Menos aún tragarme su leche)... 


El negro, apuntando a mi boca aquel socotroco de verga, se la fue ordeñando, hasta que sentí una increíble cascada de leche bajando por mi garganta... 

Él no paraba de decirme... 

-¡¡¡Tragá!!!… ¡¡¡Tragáte toda mi leche puta!!! 



¡To
máte toda la mema putón!!! 

-Andá acostumbrándote, porque me la vas a mamar a cada rato- -Y si no es la mía, vas a andar chupando verga por guita, de puta para tu Macho... 

-¿Verdad putón regalado?... 

-Sí... Respondí... 

-¿Sí, qué?... 

-Que Sí... Que si vos no estás, voy a andar chupando verga por 

guita, de puta para tí... 

Ya lo tenía decidido iba a ser la puta del negro.

El se levantó diciendo... 

-Putita me doy una ducha... 

-Mientras vos me preparás algo para desayunar... 

-¿Sííí? 

-Yo aún de rodillas y boquita abierta esperando más leche. -Respondí... Sí... Enseguida…

Se dio vuelta, se acercó a mí y cacheteándome la cara con la guasca, dijo... 

-Yo, te digo Putita... -Y vos me vas a decir... Mi 

Macho… ¿Estamos?... 

-Sí... Respondí... 

-¿Sí, qué?... 

-Sí, Mi Macho... Respondí... 

Y, sabiendo que jugaba con fuego, con la pepa empapada y el orto haciéndome morisquetas... le pregunté... 

-¿Y en público?... ¿Cómo te digo?... 

Recibí la respuesta que merecía, y que en definitiva buscaba... Me corrió un chucho por todo el cuerpo, cuando lo escuché decir... 

-Con más razón Putita, en público me vas a decir... Mi Macho y en voz alta… ¿Está claro?...

Mientras me acababa parada frente a él...Respondí... -Sí, Mi Macho... -¡¡¡Muy Claro!!!. 

El negro ya me tenía domado y emputecido el orto, que mi marido ni siquiera me lo había pedido. 

Me había hecho chupar esa verga negra y tufienta un montón de veces... Y cada vez que me la sacaba del culo, se la hacía limpiar y terminaba tragándome todo... leche y demás... 

A mi pobre marido... Imposible dedicarle otros pensamientos... 

Arnoldo, siempre en bolas, fue a la sala de estar en busca de una botella de vodka, sin importarle que, por el ventanal que da al jardín, pudiera verlo algún vecino. 

Cuando le dije... 

-¡¡¡Cuidado, te pueden ver!!!... 

Respondió... 

-Y qué te preocupás, si no va a pasar ni una semana, antes de que todo el barrio sepa que sos mi puta... 

-¡¡¡Me corrió otro chucho por todo el cuerpo!!!...
Entonces se paró y me dijo 

-Dale putita hacéme una mamada de esas que te mandaste anoche, que si me la pones bien dura, vuelvo a garcharte el orto… 

Yo miré aquel socotroco negro, me arrodillé y chupé toda aquella carne haciendo arcadas por angurrienta.

Me la tragaba  hasta que sus peludos huevos chocaban con mi cara, el negro me decía todo tipo de groserías y ordinarieces…

-Guacha brisca... Putita chupa pija... Zorra mamona…

-Guacha regalada…
Yo, cada vez más caliente, chupaba aquel socotroco como una  experta tragasables.

Con mi mamada, el pijón quedo de nuevo duro como fierro… 

Con el en mi boca lo miré  bien regalada, y le dije... que pedazo de guasca tenés hijo de puta…

El hijo de puta, tenía muy claro lo que yo buscaba, burlándose de mí calentura, con una sobradora sonrisa me preguntó…

-“Que pasa nenita, que precisas”

-Yo apretando bien fuerte el tronco de su guasca, mirando cómo se le hinchaba la cabeza y el ojo de mear se le abría, le respondí... 

-“Que si te quedan fuerzas cumplas tu promesa 

--¿Qué promesa?... 

-Que si te la ponía bien dura, me volvías a garchar el culo…

-¿Querés más pija putita?...

–Sí, Papi, me gustó tu verga...  
-¿Te gustó más que la de tu marido?...
–Sííí vergudo de mierda, me gusta mucho más... 

-La de mi marido ahora me va a bailar en la pepa... 

-¿Y en el ojete?
-Si se lo doy también...
 -¿Y que no se lo vas a dar?

-El ojete es tuyo
-Qué putón que sos... Guachita... 

-Viste, negro pijudo... lo puta que estoy…
-Tu vergón me tiene emputecida...

– ¡Pedíme más verga Guacha puta! –decía el negro 
– Y yo le pedía más… quiero más guasca
-Y por dónde la querés?
-La quiero toda por el orto

–¿Te gustó hacerte partir el ojete?...
 - Sííí... Rompéme el culo de nuevo hijo de puta... le dije recaliente…
-Hacéme sentir quien es mi macho... De quien soy la putita…

-Pero lo tenés totalmente desjaretado, te va a doler…

-Sí, me va a doler al principio, pero cuando arranques a garchármelo, me olvido del dolor y te la gozo bien gozada. 

El hijo de puta me encajó una escupida y empezó a puntearme el ojete con su tripón, cuando me entró la cabeza, yo, de corajuda, paré bien el culo y entregada le dije… 

–Dale, dame verga…

El hijo de puta haciéndome caso, me encajó un guascazo que pensé que me desfondaba el orto…
-Uuuuuhhhggggg- se me escapó un bufido al sentir al pijón en mis intestinos... 

Cuando el me ensartaba el pijón, yo, empujando hacia arriba le decía... -Así... más, más…

El negro me preguntó… -¿Así putita? 
-Sí, así... así... partíme el ojete... ahhh como me gusta...
- Sí, negro pijudo... Dame toda esa garcha... bien a fondo

Se me cimbró la espalda, mi cuerpo temblaba y le largué otro polvo…

Aumentó la velocidad, cada vez entraba y salía más rápido…

-¡Ayyy…! Sííí... Que Divino…

-Eso es lo que quiero... así, así... qué divino, qué pedazo de guasca, hijo de puta... 

La metía y sacaba, yo sentía como toda esa carne me rellenaba el orto llegando a mis intestinos…

Me la enterraba hasta el tronco  parecía que me iba a salir por la boca y yo gritaba como loca… 

-Aaaaahhhhgggg, me partís el ojete… me encanta tu verga… 
-
Aaaahhhh, síííííííííííííííííííííííí que bien que me cogés, sos bruto macho…

-Y yo soy tu puta... Dame guasca como se te antoje…

-Hacéme garchar por todos los machos que quieras 

Me chorreaba la baba de la calentura…

Estaba casi sin fuerzas, el orto me ardía bastante...

Y el  negro me lo garchaba sin clemencia…

Yo, ya no pensaba, estaba totalmente emputecida, solo quería joda, quería machos, quería verga…


Hasta que, una descarga eléctrica recorrió todo mi cuerpo y le largué un polvo bestial… mientras mi ojete le ordeñó a la verga toda  su leche caliente...

Me había cogido el ojete sin parar, durante unos 15 minutos, sacándome 2 polvos de novela.

- Sos una yegua garchando, hija de puta… dijo

El negro mugriento estaba asombrado, se la había comido toda, hasta los huevos.

Después de comer, Arnoldo se volvió a dormir, y yo, por primera vez desarmada a pija, también... 


Después la sigo y les cuento...

Chauuu

Un Beso

Tatiana... Tati “La Regalada”

(Protagonista de esta historia )

Agradezco sus comentarios y les recuerdo que si es su deseo contactarme mi email es

emputecidaporelorto@gmail.com

Pero Por Favor no me traten con respeto, Soy una Puta...




JUR0 QUE ME EMPUTECÍ POR CULPA DE MI MARIDO 3

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